Skip to main content

Full text of "Caras y caretas n13 12 10 1890"

See other formats


*,, • vív - ■ v - 

t' r' 

fcí ■ y „v y .' l ' y ■ ■ ■ y '"y ^ ■ '.v H 


M QNlTYI D £Q vD £ PARTAN ENTÍJ 3 

Un mes .. $ l.oo 

Seis meses » 5,oo 

Un año .. ...’h 9,oo 

exterior 

Los mismos preciasen moneda equina, 
/ente.con ef aumento de/ franqueo 
fl sitaera cerní en te 30 cení asimos ■■ Húmero atrasado 60 tcntcsi raas 

r DEVENTA EN LAS PRINCIPALES LIBRERIAS' 

‘ $&Ftf§LJ;GA ¿;p'S DQHtMGOS- 

OFICINA: Calle Andes 2751ai+os) 
MONTEVIDEO _¡ 


Diputado de mucha ilustración, 
que tiene á Cicerón en el magín, 
que sabe mas latín que Cicerón, 
y que quiso imponer la supresión 
de todos los maestros de latin. 


IMP. LIT. LA RAZON, CALLE CERRO N. 


© Biblioteca Nacional de España 


MEVAilB 

’JgÁ 





* TCgsggaJ 


Jj: .KU 


W&P- pr 8 

jl» ■" 

,,; '¿£j. 'jj 



w/ f 

BES : i 1 

|Sí¡\'j¡ 

i t alr*^R j 


H 

SfSiSS 

jrí 3H 'í; 1 5S&, 

35sí.' ■ .■ íVi-jj í’jbHí 


jfifP 




'W/f Mwi 

-jflHB * 





Si;-:-' 

fem4vj 

¡Jz : 


KflJ 

JW ^ 1 




AH 

pMKfc pBwK 1 '. Ci '■% 



VSüf- 'mEi 


fc. 11 





£ 









































—A este niño—decía una mujer, presentando 
un rapaz de ei rico ó seis años—le curó ayer en 
un momento, con solo un salivazo que le soltó 
sobre el vientre, un poco hácia la derecha. 

—¿Deque padecía su niño?—le preguntó uno 
de los oyentes, 

—De un clavó que se tragó jugando. 

—¿Y se le ha sacado, dice Y? 

* -Si señor; con cabeza y todo; en casa le te¬ 
nemos, 

—¡Señora, medá V. la gran noticia! Precisa¬ 
mente tengo que consultar yo sobre lo mismo. 

—¿También sufreY. de un clavo? 

—Si señora ¡y gordo! 
¡Cincuenta acciones de la 
ma Compañía Nacional que 
7 JppS compré á 98! 

/JF En otro grupo de con- 
j f curren tus tenia la pala- 
JI bra, en el momento que 

nos aproximamos, un se- 
ñ o r d e edad a v a rizad a, q u e 
dijo ser militar jubilado* 
^ —Si mi colega Tránsito 

no rne quita esta cegue¬ 
ra, no sé quo será de mí. 

—Pues no se le nota á Y* nada extrañe en 
los ojos—le observó uno 

—No puede notárseme nada porque nada 
tengo en ellos, gracias á Dios. 

—¿Pues en que consiste su ceguera entonces? 


maestro Tomé en el Poli tea ma, lo que asegura 
un atractivo más á tan interesante fiesta. 

Les vuelvo á recomendar que no dejen de oir 
á Dalmiro. 

Imponiendo los dedos en el teclado, os un 
Tránsito López. 

• 

Después de este golpe de bombo al beneficio 
de Costa, justo es que me acuerde de los de 
casa. 

Fíjense en el aspecto que presenta hoy la 
carátula de nuestro semanario, y digan* si se 
atreven, que en los talleres de La Razan no 
hay quien sepa grabar sobre piedra* 

Han quedado todas las figuras como si estu¬ 
vieran hablando. 

Parece que dicen: 

¡¡Suscritores!! ¡¡Suscritoresll 

No tiene nada de extraño, porque as lo que 
constantemente nos están oyendo pedir. 

Un apretón do manos á don Salvador Garba- 
riño autor del grabado. 

Tengo á la vista un diario que dá las dos no’ 
tí cías siguientes: 

«Sigue acéfala la Legación Oriental en Rio 
Janeiro_& 

«Mr. Lervy Dunston, conocido naturalista de 
Nueva Orléans ha encontrado en uno de los 
pantanos que rodean el gran lago de Nicara¬ 
gua, una serpiente de tres cabezas.» 

El Supremo Hacedor tiene rarezas 
en la repartícion do Ja fortuna, 
pues creo que de todas sus larguezas 
encontraréis la mas inoportuna, 
que una serpiente tenga tres cabezas 
y nuestra Legación no tenga ni una. 

Eustaquio Tellices 


Texto—«Z ig-z&g», por Eustaquio Peliicer—*Cantarea* F 
por Alvaro Oftiz—«Poesía pura», por R. Caba¬ 
llero—«Frases con ven cío nales*, por Un Paisano 
—«Consulta (En lo de Tránsito López)*, por Reto- 
bla R.—«Señor Don Ramiro Diéresis*, por M. 
Capa-rota—«¡Loca:*, por Címbar—«Pero...,», por 
Escrúpulos—«El Cato y bus suegros (Fábula in¬ 
moral hasta cierto punto», por Pedro E&taüoni— 
«Para ellas», por Madama Pofisson—«Sport», por 
Pió—«Epttaiios», por C. IL Dnfóo—«Teatros*, por 
Cali ban—Menud en c i as—Co rrespondencia par ti cu- 
lar—Eap ectácu Lo s—A v i so &. 

Grabados— Doctor Luis Mellan Lailmir—Don Juan Fle¬ 
ches y Fiorlt—«Nuestras cal les *, y varios inter¬ 
calados en el texto y avisos, por SchiiU. 


''^ La novedad de la 

jBsÉF vfv semana, la constitu- 
C ye ese nuevo Jesús Ña- 
\ ^ zareno, establecido en la 

calle Guaraní bajo el pseudó¬ 
nimo de Tránsito López. 

El tal Jesucristo López ó Tránsito Nazareno, 
que de las dos maneras le podemos llamar, tie¬ 
ne la categoría de santo por grada divina y el 
grado de sargento mayor del ejército por gra¬ 
cia del Ministro de la Guerra. 

Realiza toda clase de milagros, además del de 
poder vivir en Montevideo con Ja crisis econó¬ 
mica reinante. 

Gracias á él, funcionan actualmente una infi¬ 
nidad de miembros y visceras que hasta la fe¬ 
cha no habían servido para nada á sus propieta¬ 
rios y Rabian dado pingües ganancias á las 
boticas. 

Porque el fuerte del Divino Sárjente, es la 
curación de toda clase de enfermedades. 

Para ello se vale tan solo de la imposición de 
manos, precisamente délo que le enfermó* al 
Banco Nacional , 

^lí// Cuando el pacientepre- 

, senta alguna imperfec- 

Zl-/Y~y,| -fápr- cion física ó alguna le- 

sion £ rave » apela al re- 
^ curso de la saliva, como 

-{,‘nfe Y l° s lustradores para ex- 

tender el betún sobrales 
x l0f >\ botines. 

nl/M¿ %P/ g A una porción de per- 

r jÉlí sonas que sufrían de la 
Ip f MÍ& garganta; se la ha dejado 
r f como nueva con la sim¬ 
ple operación de utilizar sus bocas como sali¬ 
vaderas. 

Se le han presentado algunos enfermos re- 
beldes á la imposición de manos y á la saliva. 

Para estos tuvo que adoptar sistemas distin¬ 
tos, según lo aconsejaban sus dolencias* 

A unos les hacia sufrir una impresión fuer^ 
te, diciéndoles, por ejemplo, que el Gobierno 
habla conseguido el Empréstito. 

A otras Jes obligaba á dar vueltas, en cuatro 
piés,al rededor de la habitación y con una mon¬ 
tura sobre la espalda, 

¡Si sabría el santo López á quien curaba! 

Lo cierto es que todo 
el que ha desfilado por su ^ 

consultorio ha quedado 
agradecido, aunque algo 'ALB ) ) 

manoseado. L -- : { \ 

Y prueba dejos buenos í íV y d ZD^O 
servicios que presta, es j !j 
el gentio que constan- 
tómente rodea su mora- ¿¿fyr 
da y lo que de él refiera 
ese gentío. 

Nosotros que dudába¬ 
mos de que en Montevideo hubiese ningún 
hombre con olor de santidad, desde que el Ban¬ 
co tuvo que suspender la conversión, fuimos á 
la calle Guaran y y comprobamos que no era 
exagerado lo que se nos contaba. 

Allí vimos un numeroso público atacado por 
toda clase de enfermedades, desdo la enfermedad 
crónica, hasta la enfermedad editorial. 

Quien por referencia, quien por haberlo ex¬ 
perimentado, todos hacían su tema de conver¬ 
sación los milagros déí non plus délos Vizca, 
los Capdevila y los Villegas. 


Don Inan Fleches 7 Fiorit 

8 DE OCTUBRE DE 1890 


Ktíita Las españoles que mas se Dan aísDiticaño 
en la estimación de la sociedad oriental se con¬ 
tagia á Juan Fleches 

Fleches,fundador de la España, diario consa¬ 
grado k representar loa intereses de aquella na¬ 
ción, logró hacerle uno de Los mas populares, 

Se Jo debía todo k su constancia inquebran¬ 
table para el trabajo y ha bajado á la tumba 
rodeado de la consideración de todos sus com¬ 
patriotas y de los hijos del país que supieron 
apreciar aus méritos en loque valían. 

Nos inclinamos con respecto ante la tumba del 
inolvidable compañero. 


Cantares 


Del arroyuelo á orillas 
te vi una noche 
con un almibarado 
y apuesto ¡oven* 

¡Anda con tiento 
porque también murmuran 
los arroyuelos! 

Note mostraste ofendida 
porque dudé de tu honor; 
te llamé más tarde fea.., 

¡y me diste un bofetón! 


—En que do veo desde hace de dos me¬ 
ses ni un solo peso de mi paga. 

Cuando habíamos llegado á convencernos del 
poder sobrenatural de López y nos disponía¬ 
mos á pedirle un remedio contra la anemia pe* 
contaría, viene la policía y ¡zás! nos les cau¬ 
ciona en los bajos del Cabildo, 

Y es éi caso de pregun- 
M h. tar: ¿Quién es la poli- 
=. cía para impedir el libre 

B S' tránsito? 

Razón tiene San López 
n al suponer que ha sido 
}í influenciada por los bo 
tícarios* 

J: Es una verdadera puer- 

T ■_ re de botica , la que se le 

- l ll ,i,? r ' 1 ^' hace á ese hombre. 

¿Duda Ja Policía de que 
cure como dice? Pues sométalo á una prueba 
Las curaciones mis incleibles que hace, se¬ 
gún cuentan, son las de los paralíticos, 

¿Porqué no le invitan á. que cure al Go¬ 
bierno la parálisis de la complicidad , en Ja cri¬ 
sis financiera? 


Porque nuestros amores 
fin han tenido 
hoy me pides las cartas 
que me has escrito. 
En ese caso 
devuélveme los besos 
que yo te he dado. 


Alvaro Ortíz 


Una alegre mañana 
de esas en que ia aurora se engalana 
con brillantes colores 
y al tiempo en que las flores, 
rompiendo su prisión de filigrana, 
saturan el ambiente Qon^u aroma, 
y mil y mil diversos trovadores 
cantando á coro sobre agreste loma 
al mecerse y saltar de rama en rama, 
saludan en su idioma 
al día que presagia el soí que asoma, 
y í nuestras puertas venturoso llama; 
a! estrechar eu inórente abrazo 
á la que jura que mí amor estima 
por ser de su existencia dulce lazo, 
recibí un puñetazo 

que aán me parecé que So tengo encima. 

R. Caballero 


Elmártss próviino; indefectiblemente, ten¬ 
drá lugar en el teatro Solis, el Concierto á be- 
neflc i o de 1 composi to r Da 1 m i ro Costa. 

La fiesta será de lo me- _ _ 
jor que se ha visto en ^ ^ 

Montevideo, fuera del ÚL r • 
timo Mensaje dirigido u '' ' f ¿0' 0 

las Cámaras por el Mi- / ¿K ■ 1 * 

nistro de Gobierno. / ff ij h 

Todos los elementos / ffji 
que la compondrán, son / 
exclusivamente naciona- t 
Ies, entrando música de \k r 
Giribaldi, Sambucetti, Ng ^pf jF' 

León Ríbeira y el bene- ~ 

ficiado, y artistas comoOxilia, Rius y Pollera 
La orquesta será la misma que dirigía el 


© Biblioteca Nacional de España 





CARAS Y CARETAS 


99 


\ -K 




Bien sé yo que en la vida social casi todo es con¬ 
vencionalismo. 

Porque si fuéramos 3 decir 3a verdad a secas pro¬ 
vocaríamos multitud de disgustos* y apenas pasaria 
hora sin su bife correspondiente, 

Pero no puedo acostumbrarme á ciertas fórmulas, 
porque me parecen ridiculas. 

Ya es sabido: escriben VV. una caria al enemigo 
más encarnizado, y [as reglas de urbanidad ó de bue- j 
na sociedad exigen que principien asi: 

«Muy señor mío». 

Lo cual es humillarse ante el enemigo. 

No comprendo que pueda ser mi señor un zampa¬ 
tortas cualquiera. 

Al terminar la epístola es de rigor la fórmula: 

«Su seguro servidor, que besa su mano* lAilaníto*. 
Besar la mano, aunque sea con el pensamiento, á un 
animal, pongo por caso, sucio y raro y asqueroso, es 
para indignar á cualquiera persona decente y escru¬ 
pulosa* 

Y si b persona á quien se dirijen VV. es hembra, 
no hay mas sino decir n] fm de la carta: 

«Besa sus pies». 

Es el colmo de la humillación y de la necedad. 
Porque los pies, por limpios que los conserven 
sus propietarias, siempre son pies, y con esto queda 
dicho que no siempre andan en buenos pasos ni en 
buenas medias. 

Que pisa un transeúnte á otro y le deshace los ca¬ 
llos y los juanitos ó juanetes. 

Pues con decirle: 

—Usted perdone. 

Ya esta cumplido el que pisa y satisfecho el pi¬ 
sado. 

Detiene á un caballero que fuma,otro caballero que 
no tiene el vicio de comprar palitos, 

—¿Me permite V.? 

—Sí, señor* 

—Gracias. 

Y después de deshacer el cigarro y de manosear¬ 
le á su sabor, y aun, á veces, devolverle apaga¬ 
do, se vi el sujeto tan tranquilo, como si nada hubiera 
hecho. 

Nos presentan un nene recíen nacido, que [o mis¬ 
mo puede asemejarse á su padre que al Jefe Político 
del Departamento. 

Es indispensable y hasta exigencia de buena edu¬ 
cación s exclamar en cuanto se le vé: 

—¡Qué bonito es y qué robusto! ¡Y cómo se pare¬ 
ce á su padre) 

A la madre no, porque en esto no cabe duda; lo que 
es preciso comprobar oficialmente es la autenticidad 
del padre* 

En casa de la señora recien viuda es indispensable 
entrar con la cara compungida, y recomendarla que 
«lome algo, porque si no va á caer enferma y será 
peor.» 

Y ella está obligada á replicar* 

—Lo mismo me da; ya ¿qué me queda en el mundo? 
Generalmente se decide por tomar algo, aun cuando 
no sea más que por mantenerse para llorar por el 
difunto. 

Cuando alguna persona elogia algo que llevan VV. 
encima, no hay mas remedio que decir, con suma cor¬ 
tesía: 

—Está á la disposición cíe V. 

Exceptúase de esta regla á la mujer propia ó apro¬ 
piada. 

Y se exceptúa, porque ya se ofrecerá ella, si está 
bien educada, ó no so ofrecerá, si no le parece bien 
el acomodo. 

Salir de alguna habitación entre personas de buena 
sociedad exige un conato de rigodón ó de lanceros. 
—Usted, 

—Nunca* 

—Usted primero. 

—Después de V. 

—Gracias. 

—Salgamos sin etiquetas ni cumplidos, 

—Es mejor* 

—Usted. 

—No, V. 

Y así sucesivamente. 

Se casa algún ciudadano, porque aún los hay que 
se casan. 

Es de rigor la 'targeta, en que los cónyuges dicen 
al ansioso lector: 

«Fülanita de Tal y Zutanito de Cuál participan á 
V. su efectuado enlace y ofrecen su nueva habita¬ 
ción. 

Comprendo que se ofrezca hasta cinco pesos, par¬ 
ticularmente cuando consta al que los ofrece que no 
los ha de admitir aquel á quien se ofrecen. 


Pero ofrecer la casa conyugal con todas sus de¬ 
pendencias es práctica que no me agrada. 

—¿Es V. D Fulano? 

—Servidor de Vd. 

¿Por qué he de ser yo sirviente de cualquier ca¬ 
ballero? 

—¿La gracia de V*? 

— Hombre, no creo que debo decirle cuáles son 
mis gracias* 

—¿El nombre? 

— ¡Ya! Pues.,** tal. 

—¿Estos niños san de V.? 

No me acomoda responder: 

—Servidores de V* 

Sino: 

—Míos y muy míos, á Dios las gradas. 

Terminando una carta, eso de: 

«Haga V. presentes mis recuerdos í .a 

Aparte de la barbaridad de «hacer presentes los 
recuerdos,» ¿no se supone que quien escribe á una 
persona, siquiera sea en aquel momento, ha de re¬ 
cordar á la familia del individuo á quien se le dirige 
la carta? 

En el formulario de ios curiales no hay pira qué 
decir que sobran innumerable porción de muletillas* 

Y apesar de todo lo dicho, ¿quien se atreve á ter¬ 
minar nn artículo como este, sin decir á las lectoras: 
«A los pies de ustedes» (como el último perro so- 
cía!), y á Los caballeros: «Besa su mano»? 

Un paisano 

|||L * JW8 


■ •■«r 


, f ímlS® 

Consulta 


KN LO DE TRANSITO LOPEZ 

(Le llega el turno í Pilar 
y temblorosa se mete 
derecha en el gabinete 
de ese santo militar). 

—Examine usted, señor, 
estos ojos—Son muy bellos* 
—Gracias.*, Mas reniego de ellos... 
—Pues el aspecto exterior... 

—¿Y las pupilas que tal? 

—Tan guapas y peripuestas, 

—No, yo pregunto por estas 
—¿Las de Sos ojos? Muy mal. 
—Vea usted con detención 
que tengo en ellas—Lo haré 
Mas primero tome usté 
asiento en este sillón 
y veré si el incisivo 
del fémur de la sintaxis 
envuelve la profilaxis 
del metacarpo auditivo, 
ó si el tinte casi rolo 
de Sos músculos del bazo 
absorben el espinazo 
de las glándulas de i ojo,** 

Mas, me canso de ob ervar 
y no veo daño alguno. 

—¿Cómo que ñor Por San Bruno 
Vuélvame usted á mirar. 

—Lo dicho no veo nada* 

¿Tendrá usted sucia la lengua? 

— ¡Señor!: No sufre tal mengua 
quien se precia de aseada. 

— Pues entonces yo no sé 
cual es su indisposición, 

—Présteme usted atención 
y yo se lo contaré: 

Soñé la noche pasada 
que ciega quedado había, 
y al llegar el nuevo día 
despertó sobresaltada. 

¡Dios mío! ¿Será verdad? 

(me pregunté con horror). 

Abrí los ojos señor, 
y no vi la claridad. 

¿Que es esto? (dije impaciente) 
¿Será que no he despertado 
o será que me he quedado 
sin i a vista de repente? 

Y con los ojos, señor, 
abiertos de par en par, 
seguí un rato sin lograr 
ver nada en mi rededor. 

—Señora ni un oculista 
viera este caso sencillo. 

Y.,, ¿que más?—Salí al pasillo 
y allí recobré la vista. 


Ahora bien: quiero que usté 
me dé su opinión sensata* 

¿Esto ha sido catarata 

ó gota serena.ó qué? 

—Señora, venga usté aquí. 

Cuando usted se despertó 
allá en su cuarto ¿no abrió 
la ventana?—No La abrí* 

—¡Pues esa. la causa ha sido ^ 

de no ver !a claridad! 4 

—[Mire usted, pues es verdad! 

No se me había ocurrido. '1 

Gradas á usted, caballero, *[ 

salgo de dudas y males. 

Qué debo?—Diez nacionales, 

(Qué sábio es el curandero.) 

Ketoéila R. 

» • 




Sr. Don Ramiro Diérisis 

Me encuentro en tal situación,—mi estimado Don 
Ramiro,—que si á darme llego un tiro—mo le cause ! 
— Porque si mal no barrunto,—cada día se em¬ 
peora,—y no le encuentro mejora—por ningún lado 
hi -—El trabajo no lo siento,—y un pesüj por mí no 
pasa;—me voy quedando sin grasa,—y se me extingue 
el *— Y me dice el corazón,—que si esto llega á du¬ 
rar,—al cabo voy á quedar,—tan flaco como un —* 
—Usted que siempre se toma—tantos cuidados por mí, 
—á ver si da por ahí—con alguno que no ,—Porque 
así, viéndonos juntos,—algún consuelo sería,—y á na¬ 
die le estrenaría—a! ver pobres, á Un t >, no crea, 
—estimado Don Ramiro,—que s¡ hoy infeliz me mi¬ 
ro,—solo yo la causa sea.—Los verdaderos motivos— 
de que viva en un infierno, —los tiene solo el Gobier- 
no,—pero *— ¿No sigue Vd.f—con razón 

—Vd. dirá—mas no debo,—mejor dicho, no me atre¬ 
vo—á tal ?—responder,—pues por mi mal,—hay 
ciertas cosas señor,—en que es bueno á lo mejor— 
hacer un « final.—Pues por cosas mas sencillas— 
que murmurar del Gobierno,—aun al mismo Padre 
Eterno,■—le ponen entre » »—Si Vd. á pecho me 

toma—este desdichado asunto,— y logra que yo ha¬ 
ga *—quiero decir * y T —Será bastante razón—y 
poderoso motivo,—para hacerle objeto vivo—de mi 
ardiente! — 

M. Capa-rota 


'«m 


.WJjf) 

b# I 


I Loca í 

E!español Juan Dover 
que vino aquí á hacer fortuna 
y llegó á no temer una 
peseta para comer, 

harto de pasar apuros, 
escribióle á un tío rico 
pidiéndole, el pobre chino* 
que le mandara unos duros, 

Y el buen tío, diligente, 
condolido de sus males, 
una letra de mil reales 

le giró inmediatamente. 

¡Con que alegría y contento 
la recibió el pobre Juan! 

—Ya mis cuitas cesarán— 
dijo.—¡A cobrarla al momento! 

Mas el banquero^ al mirar 
la letra, dijo:—Lo siento; 
no tiene el conocimiento 
y no la puedo pagar* 

Juan marchó desesperado, 
v al verle así* un conocido 
le preguntó lo ocurrido, 
y Juan contestóte airado: 

¿Que ijué me pasa? ¡Biboca! 
que mi tío muy ainado^ 
por burlarse, me ha girado 
esta tetra ¡que está local 

Y no creas tú que miento. 
—Pues no lo logro entender. 
¿Qué le falta?—Vas á ver: 

¡¡Le jaita el conocimiento!} 



© Biblioteca Nacional de España 








NO 

IMPUESTOS 9ue 

U SÉ levanta 


Policía Vieja 


Andes 


Rivera Chico 


Charrúa 


Porvenir 


Paysandú 


Agraciada 


Mal Abrigo 


[AClÜNALj 


Playa 


Dill LU 

(Be cero á sesenta y nueve) 


Cuchilla de Juan Fernandez 


Municipio 


Salsipuedes 


onado 


Matadero 


Defensa 

(La única que nos queda) 


© Biblioteca Na 








































































102 


CARAS Y CARETAS 



[Qué hermosa es Luisa! 

Decididamente el amar se ha enseñoreado de mí 
rebelde corazón, 

¡Y yo cjiie he titubeado tanto antes de dar ese 
paso, antes de decidirme á entraren ia cofradía! 

¡La cofradía i 

Esa palabra agita mis nervios y subleva mi concien¬ 
cia de libre pensador. 

Pero, ¡qué tontería! Después de todo, eso no pasa 
de ser una frase hecha, un modismo vhlgarote que no 
tiene verdadera aplicación: y sí no que me digan des¬ 
de cuándo forman los mandos una cofradía. 

Ea, no pensemos más en eso. 

Voy á ponerme el frac v los guantas; mi futuro 
suegro don Aquilino Peristilos é Inflados no me per- 
donarla jamás el que le hubiese pedido [a mano de 
su hi¡a en traje de mañana. 

Es seguro que si me presento á hacerle 3a petición 
con saco y sombrero hongo, me niega la mano de su 
hija. 

Vestiré frac. 

¡Qué feliz voy á ser! 

Estoy verdaderamente enamorado, lo confieso: y la 
chica lo merece; [ya lo oreo que lo merece! IQué 
ojos! negros como el ébano, circundados de blanco 
como 3 a nieve. ¡Y qué pelo! como i a endrina: y fino 
y sedoso y ligeramente ondeado, ¡Y qué boca! fresca, 
chiquitiu, sonriendo siempre. [Y su frente! ¡Santo 

Dios! ¡Y aquellos. ¡Vaya, Yayaf me seria imposible 

vivir sin mi Luisa, 

¡Vivir con ella! ¡Pasar las horas todas á su lado! 
¡Embriagarme con el perfume de su atiento! ^Ador¬ 
mecerme dulcemente al arrullo mágico de su acento! 
[Ah! ¡Cuan dichoso!.*.. Pero,,., 

Para eso es preciso entendérselas con el cura, es 
decir casarse.... 

Dicen que el matrimonio es ta felicidad suprema; 


pero,,,. 

—¿Dónde he puesto yo los guantes?.... Ah, sí, 
aquí están; ya me los pondré. 

Unirse á una mujer para toda la vida, no deja tam¬ 
bién de tener sus inconvenientes; el lazo se transfor¬ 
ma en dogal, la cadena de flores se suele convertir en 
cadena de hierro. 

Y si no, ¿por qué llaman á la mujer propia esposa? 

Ese mismo nombre de esposa se dá á una lazada de 

hierro que oprime y junta fas muñecas del presidiario* 

¿Tendrá el matrimonio algo de la reclusión horrible 
de la cárcel? 

¿O es que el marido también perderá, como el 
confinado, el don más preciado para el hombre, la 
libertad? 

¡Perder la libertad! Eso sería horrible. Esta sola 
idea es capaz de matar todas mis ilusiones, y de ha- 
¿I cer flaquear todos mis buenos propósitos. 

' ¡Esposa!■*> 

Fuera el frac, fuera los guantes. Luísita es precio- 
. sa, es encantadora, pero,*.* no, no me caso; no me 
^ atrevo^con la cadena; me quedo soltero, es decir, 

libre. 

¡Libre! ¡Con qué amplitud, con qué desahogo res¬ 
piran mis pulmones a! pronunciar esta palabra!*.. Pe¬ 
ro, ¿cómo arranco de mi corazón ia imagen de esa 
mujer tan querida? 

¿Cómo renunciar á su posesión, que ha sido y es el 
deseo más ardiente de mi vida? 

Sólo el matrimonio puede legitimar esta aspira¬ 
ción, pero..* ¡casarse!..* 

Y, vamos i ver: ¿por qué no me he de casar? ¿No 
se casan otros? ¿No se casaron mi abuelo, mi padre, 
mi hermano, y ayer mismo no se casó el pobre jorna¬ 
lero que habita junto á mi casa? 

Pues si se casa todo e! mundo*.. 

—¿Dónde he tirado el frac?,.. Aquí está; me lo 
pondréj que no está eí tiempo para andar en mangas 
de camisa, y maldita la gracia que me haría coger un 
catarro. 

Pues si; voy á pedir la mano de mi adorable Luisa; 
¡vaya si la pidol 

Pues que, ¿no hay dichas en el matrimonio? ¿No 
hay felicidad en todos los estados de la vida? 

No se puede negar que las dulzuras del hogar son 
inefables, que el amor correspondido es la ventura 
del cielo en este miserable suelo. 

Las dichas de! matrimonio han sido cantadas por 
lodos los grandes géníos del mundo. ... 

—¡Esta maldita manga que no acaba de entrar! 

Y tienen razón todos los que lo alaban y lo ponde¬ 
ran, sí señor: ¿dónde hay nada comparable con los 
placeres de la familia? Tener una esposa—una mu¬ 
jer, mejor dicho—cariñosa y amante que nos míma, 


nos cuida, nos halaga; pasar los dias y las noches á 
su lado, sobre todo, las noches, al amor ele ta lumbre 
de la chimenea, viendo como snben y serpentean las 
multicolores llamas.,... 

—¿Dónde be puesto los guantes? 

Juntitos, confundiendo áltenlo y miradas; encerrar 
todo el poema de nuestro amor santo y puro en una 
frase; juntando nuestras dos alujas en un beso***, y 
todo sin miedos, sin sobresaltos, con fa conciencia 
tranquila y con e! ánimo sereno... Esa. esa es U ver¬ 
dadera felicidad* Me pongo los guaníes; veré á D* 

Aquilino, le pediré para mi a Luisa, y me cubaré. 

aunque se opusiera mi futuro suegro. 

¡Suegro! ¡Miren que palabreja se me ha ocurrido! 
¡Porque eso de casarse, bueno, bien; pero tener 
suegro!*,.. 

Ya tengo aquí un pero, que veo difícil que pue¬ 
da madurar* 

Porque quien dice suegro, dice impertinencias, 
disputas; y al suegro habrá que añadir el primo, y 
un primo ya se sabe que es un semillero de disgustos 
producidas por las dudas* por los celo , si ese primo 
es ¡oven y guapo* ¡Y esos malditos primos suelen 
sür todos buenos mozos, y.,.* 

—¡Corno me aprietan estos guarnes! Bah, me los 
quitaré; ¿qué necesidad tengo de estar molesto? 

¡Y yo que no puedo llevarme á la campaña á mi 
mujer! Mis haberes uo me permiten ciertos dispen¬ 
dios; tendré que vivir cun economía; y si Luisa es 
amiga del lujo y del boato, ¿cómo me las voy á com¬ 
poner? 

Luisita e* muy bonita, eso sí; pero también debe 
ser gastadora 13v; el tuerto de su padre le ha dado una 
educación esmerada, esmeradísima, pero inconve¬ 
niente p ra su clase. Cuando una muchacha no tiene 
una buena dote, es una barbaridad enseñarla á tocar 
el piano, á hablar dos ó tres idiomas extranjeros y á 
hacer llores de mano: es preferible enseñarla á cor¬ 
tar se sus vestidos, á cocinar, á planchar v á coser; y 
yo creo que Luisa no sabe nada de esto* Elia es lin¬ 
dísima. si, pero.** 

—¡Vaya un calóralo para estar en Octubre! Me 
quedaré otra vez en mangas de camisa* Eso es, asi; 
ya puedo respirar* 

¡Anda! Ya son las doce, y yo tenia 3a cita para 
verme con D. Aquilino á las once. 

—¿Dónde está el frac? A ver; los guantes*,« ¡Pero 
si hace tanto calor!... 

¡Pero si yo debo ir!*** 

Pero**, en fin, no voy. 

Detesto las cadenas; quiero conservar mi autono¬ 
mía; quiero ser libre. 

¡Viva la independencia! 

¡Viva ia libertad! 

¡Adiós, Luisa!.** 

¡Pero.*, si están buena!.*. 



El Jato y sus susjros 


{Fábula inmoral, hasta cierto punto) 

Pues señor, era un gato que tenia 
una suegra más mala que una arpía, 
y un suegro detestable, 
feroz soberbio, altivo, inaguantable 
(que en esto de tener suegros ingratos 
hoy no se ven ya libres ni los gatos). 

Si tarde alguna vez se retiraba, 

con la mas irritante altanería 

su suegro le reñía, 

y su suegra rabiosa, le arañaba 

(pero con tal enojo, 

que por poco una vez le saca un ojo). 

Si una gata, tal vez agradecida 
por alguna atención que no es del caso, 
a! pasar le miraba enternecida, 
va le estaban sacando á cada paso 
la col ación de. que era su querida* 

Y en fin, llegó ya un día en que su suegra 
(que era una gata negra) 
le dijo con mayidos extremados: 

—No has de salir de casa, porque temo 
que tus amigos son unos taimados.— 

Y llegó el pobre gato hasta el extremo 
De no poder andar por los tejados. 

La gata, su consorte 
(aunque de fino porte), 
no olvidaba las mañas de soltera, 
y era mimosa, enclenque y zalamera; 
con lo cual podrás ver, lector querido, 
que estaba el pobre gato divertido. 


Vamos aí cuento, pues, y esto es ¡o malo; 
cansado el galo ya de tanto ultraje, 
como pudo muy bien comprarse un traje, 
compró un hermoso palo, 
fuerte, sin una maca, 
de esos que el vulgo denomina estaca: 
y dispuesto á la Jucha de esta suerte, 

¡uro ser libre entonces, ó la muerte. 

No refieren las crónicas qué liaría, 
ni si para ello usó modales linos, 
ni que virtud aquel palo tendría; 
lo que sí mi: dijeron los vecinos 
íué que de vez en cuando se veía 
correr al gato tras de! suegro injusto, 
v llorar la mujer desconsolada, 
y !a suegra correr toda asustada, 
y haber allí un belén que daba gusto. 

La verdad íué, según dice la historia, 
que por el palo aquel de gran memoria, 
quedó en dos dias justos fy no es guasa) 
tranquilo el gato y amo de su casa 
Jóvenes, ya sabéis; en él momento 
que con suegros así 3o veáis malo, 
acó roa os del galo de este cuento 
y comprad un buen palo. 



Pedro Estañonj 


¿Jara ELLAS 



adorablemente 
Jos terciopelos 
parte de las elegantes 


El satín, que es él paño 
de las novias^ lo es tam¬ 
bién de las verdaderas 
elegantes, para sus polle¬ 
ras de noches ds galr. 
Ninguna pollera, aunque 
con mas sencillez, es tan 
sencilla, ni se armoniza mejor con 
los encajes y las gasas* La mayor 
han adoptado el satín, de! 


que toman sus mas coquetas seducciones. 

El satin se presta á todas las combinaciones, y es él 

3 ue soporta todos los adornos, desde el mullido vello 
el maraboat de plumas, hasta los maravillosos borda¬ 
dos del Renacimiento, desde las pieles sombrías has¬ 
ta los rizados de tu! ó de gasa que debajo de los cor¬ 
tes rectos cuelgan á montones de las polleras irisa¬ 
das de brillantes lamínitas ó de perlas suavemente 
resplandecientes. 




Pero, entre todas las po¬ 
lleras de satín, L mas en¬ 
cantadora es le fourram co- 
llaní , estrecho como un guan- 
e lodo de un* 
abajo del 
unido y p 
mente ajustado 
ola serpenteada y se 
enrosca á los pioce- 
citos. 

Un fino bordado de plata 
lo ciñe arriba y marca á los 
costados un doble tableado. 

Por abajo pasa un volado 
color rosa marchita, forman¬ 
do como una segunda polle¬ 
ra á ta cual se sobrepone ésta, 
lo mismo que arriba rizado 
en tableados rectos, for¬ 
mando cresta en él pecho y 
en el hombro, de modo que 
figuro como una manga. 
Rosas de coral de un nía— 
suave se apoyan del 
quíerdo al paño. En 
á la cabellera levan- 
la Diana no tiene nada 
mas que unas medias tunas 
de brillantes, para ajustarla. 
Que toilette mas linda sí la mujer es bien for¬ 
mada y bonita! Una salida de baile, muy corta, como 
un cuello, á penas alargado, completa el vestido. Es de 
terciopelo color rosa marchita, estilo Enrique II y 
completamente bordada con liviano Vello de plumas 
blancas. Bandas de gasa blanca bordada de plata 
puestas como tiradores muy altos para rematar en el 
talle, reemplazan á la boa rompiendo la seriedad del 
terciopelo y dan al conjunto un aspecto mas joven, 
mas coquetamente original. 


© Biblioteca Nacional de España 






N¿da tan gracioso ¿demás como esas deliciosas sa¬ 
lidas de baile en forma de cuello, que suceden esta 
primavera á la esclavina de invierno; na pasa mas 
allá dei talle, sin embargo, cubre completamente los 
brazos, encerrando la chaqueta y evitando á la pollera 
todo rocé. 

En la próxima semana, queridas lectoras, daré nue¬ 
vos detalles sobre las modas primaverales. 

Madame Pglissün 


— [Hay desventuras felices!' 
dijo una, al verle afligido;- 
eres chato y has salido 
con un palmo de narices. 


Cuatro hijos de Galicia en torno á la mesa de une 
pulpería; 

—Toribiu ¿te decides avenir con nosotrus á Rio 
Ganeiro? 

— Sejun esté la mar. 

- Anda, vé ai muslrador y di le al patrón que te de 
el diariu para ver cuando sale el primer vapor. 

Va Toríbio y como no sabe leer, toma el diario al 
revés. 

~ Ahora si que no me embarco ni á ti rus 3 ¿Habrá 
temporal que están todus los bareus boca abaiu? 


mtmos 


í ' á' 1 ^on ^ t+ Mika¿ú\ hizo,su debut 

*í 1 ¡ ,^n£¡ la compañía inglesa que actúa en 

'■i Solis. 

Vw ^ Asistí al estreno, como era mi 

deber de cronista, pero ¿a qué 
negarlo? ocupé mi localidad completamente decidido 
á no entender ni una palabra. 

Y tes prevengo á ustedes que no es por culpa de 
haber vivido alejado de los ingleses ¡ por que traté á 
mas de uno, y de siete meses á esta parte á mas de 
ciento. ¿A quien no le habrá pasado lo mismo? 

Pero no divaguemos. 

En defecto de no poder derramar al castellano lo 
que se dijese de candilejas arriba, estaba dispuesto á 
duplicar la sensibilidad de mi trompa d§ Eustaquio 
(sin Peílicer), á fin de sacar todo el partido posible de 
las voces inglesas y apreciar el mérito de los opere- 
tistas. 

Lo hice como lo dispuse y á ello debo el haber 
formado opinión de los artistas. 

Aunque humilde, ahí va: 

Miss Leonora Braham, canta con exquisito gusto. 
Su voz es de buen timbre y 3a maneja con ^ran flexi¬ 
bilidad, Las dotes de bella y graciosa unidas á la de 
tener buena voz, presentan á la Braham como una 
artista atrayente y de mérito. 

El cómico señor Wikinson, carece de voz pero en 
cambio tiene de sobra los recursos de mímica para 
hacer reir al compatriota mas flemático que se le 
presente. 

El tenor Cadwahdr no es de voz potente pero afina 
bien y canta con buena escuela. 

La señora Gear es una artista discreta, á quien se 
oye con agrado. 

El barítono Manck encargado del papel de éM.Wn, 
demostró sus excelentes facultades para el registro 
en que canta. 

En Dorothy , The i Pirales, Pepita, ratificó e! público 
su opinión sobre los artistas, .principalmente sobre 
ia Braham y Wükinson, á quienes no escatimó los 
aplausos. 

Los ballets en todas las obras, admirables. La com¬ 
pañía Cleary puedo estar orgulloso de su cuerpo co¬ 
reográfico; quizá sea el mejor de los que aquí se han 
visto. 

La población inglesa ha respondido al llamado que 
Mister Cleary le hizo para que prestase su concurso á 
la compañía. 

Y basta de ingleses, porque hablando del rey de 

Roma...« 

EMnscoita, Erecle ¿ Enlisto, La Gran Via é Y Cinque 
Talismán^ llevaron al Politeama la numerosa concur¬ 
rencia que es costumbre ver en ese coliseo. 

Con la última de las obras citadas se dió el bene¬ 
ficio de las primeras damas, señoritas Giuseppina 
Mancini y Claudina Borghi. 

Para hoy se anuncia la última función de la com¬ 
pañía. 

He dicho. 

T --—-CA LIBAN. 


Recorte; 

*EI individuo Juan Leipeci se presentó 
cía manifestando haber encontrado una mu 
da en la calle, que al parecer estaba herida 
A primen Vista parece que !a herida e 
pero leyendo con detención se vé bien c 
que no es la calle ni Ja ininer. Es la exam 


X 1 ;' J t) El Hipódromo 
/^L { Montevideo ofrece 

'MW ^GÍE\: ' ocasión de pasar una 

_' üiB' : 'i tarc ^ e deliciosa. 

El programa de la 
^' reu n iq n es interesan- 
^ te por más de un 
concepto, apesar de haber declarado forfait todos Sos 
pensionistas de la Ecurie Luchadores y algunos del 
Sttid Oriental. 

El premio Vohibiih tiene por competidores á los 
caballos de segunda fila que mejores pruebas han dado 
en j ,zoo metros. 

Bien hecho ei handicap, la Sucha será de interés, es¬ 
pecialmente entre Gloria, Cateinin y Jonkill. 

Si Vanguardia repite su atropellada de hace quince 
dias, sera mayor la sensación desde el codo k la raya. 

El premio Cimier lo disputarán Delfín, Cábula, 
Tómbola, He riela y Coronel. 

En el premio Financiera forman el campo Lady Pifie, 
Bambina, Rosin y Cristalina. 

Será de mucho interés la lucha, pues todos son 
guapos y lijeros. 

En el Premio Langrave, están anotados Vanguardia, 
Delfín* JcmquíJ, Tunante, Venado y Hgrádides. 

Como figuran algunos caballos inscriptos en otros 
premios, hay que callar con respecto al interés que la 
lucha presente. 

Puede ser interesantísimo, tal vez lo nqejor de la 
tarde, y puede ser un fácil triunfo para Venado. 

El Premio Protección ofrecerá ancho campo ¿los 
calculistas. 

Niño, Ecarte, Generala, Tunante, Lady Fifí 1 , y Gi¬ 
rondino en izoo metros. 

Ni Transito con su poder divino, quitará á la lucha 
sus accidentes. 

Ojo, señores sportmens y que la cosa será brava! 

El Premio Soütario 3 Aventurero solo cuenta con dos 
competidores, que son Farsita y Remmgtcm, 

Este ultimo, dicen que está en mal estado. 

Nuestros pronósticos son los siguientes: 

Premio Volubilis .—Jonquií. 

Premio Ciñiera —Delfín - 

Premio Financiera ,*—Venado. 

Premio Protección . —Ecarté. 

P remio Solitario- Aven tur ero — Farsita. 

Para terminar, anunciaremos que cuando nuestros 
lectores estén enterados de estas lineas, la Ecurie 
Luchadores habrá recibido ya un refuerzo de treinta 
nuevos pensionistas. 

Prepararse para luchar con los compañeros de Tri- 
boulet. 

Pío 


El infeliz don José, 
que pasa un hambre feroz, 
me decía hace dos tardes 
en la calle Convención: 

— Deseo que me destierren 
—¿Para qué?—le dije yo, 

— Pues hombre, para comer 
el pan de la emigración. 


^Varios vecinos del Cerri to se han quejado de rnie 
la policía de aquella sección permite que anden los 
animales sueltos, por la via pública.»' 

¿¡Qué dirían esos vecinos, si encima de verlos andar 
sueltos por las calles, recibiesen versos suyos? 

Dice un diario: 

«El médico de Policía dd Carmelo, ha comunica¬ 
do al Honorable Consejo de Higiene que se han pro¬ 
ducido tres casos de difteria en Jas Canteras deno¬ 
minadas Conchillas.» 

La cosa se pone sé ría; 
fumíguertse ios botines, 
pues ya, hasta los adoquines 
van á sufrir la difteria.' 


Cien mil colonos dicen que traerá á este País, el 
Banco General Uruguayo. 

Que vengan, que vengan, pronto. 

Estando mas repartida la pobreza, ,es indudable 
que tocaremos á menos. 

« 

* # 

«A Don Carlos Castell le robaron un precioso so¬ 
litario que guardaba en uno de los armarios de la 
casa.» 

Af ver el solitario en el armario 
debió el caco pensar: 

— [Ya que estás j infe lía! tan solitario 
te voy á acompañar. 

Entre los pasageros llegados ayer de Buenos Aires 
figura un señor don Canuto Ventoso. 

H Puff II 




Barbecho— San Ramón— 

Eíso t señor de Barbecho , 
es muy largo y nmy mal hecho, 

A. R>—saltó¬ 
la contesto k usted, señor, 
con la respuesta anterior. 

Tala— G un ú a i upe— 

También sus versos me piden 
que diga ídem, ídem, Idem. 

Rig olelo— Montevideo*- 

Usted es articulista 
cora o AJcides financista. 

Ho rnobono—Man te vi d eo— 

¡Por el santo de su nombre, 
no escriba sonetos, hombre! 

Don José—Montevideo— 

i Pero que zonzo es usté 
mi querido don José! 

Tem teto el es—Mo n te vid eo— 

Sí por cada disparate 
que ha metido usté en sus versos 
la quisiera dar alguno, 
dos vintenes al Gobierno, 
le garanto amigo mío, 
que ya tenia resuelto 
el problema que pretende 
resolver con ei Bm¡jréstitó. 


Hfo.;.-., ^ Habiéndo- 

BTjSrS sc recibido 
* última hora 
el Capítulo de 
Per seguir á un 
S a i torrespon- 
diento al número de 
hoy, y no disponiendo 
del espacio suficiente para 
publicarlo, por haberle ocupa¬ 
do con otras producciones, te- 
n paréntesis en la publicación de 
mimo domingo, 

des, como yo, al autor del Capí- 
mandado á tiempo, pero ya verán 


Un célebre bailarín 
aquí descansa jPuríin! 

Aquí yace un brigadier 
que ni muros ni metralla 
hicieron retroceder, 
y murió en una batalla 
que tuvo con su muler, 

«Ha su esp oso ido latrado 
este rrecuer dodedica 
su Carmen qe níutia farta 
leaco metido en subida.» 

A su esposo no lo sé, 
pero ¡ay 1 á la ortografía. 


Fueron ante un tribunal 
un chato y un narigón, 
y aunque aquel tuvo raz 


ESPECTACULOS PAKA HOY 


Nuevo Pollteema—Despedida de !& Compañía: AJUTA 
GARÍBALDI—MARINA y la oran vía AL REVES. 


salió del negocio mal 


G. D. Dufóo 


© Biblioteca Nacional de España 





Máe$ 


3 ARANOÍ 347 


Hace cateada á medida, 
á unos precios muy baratos, 
y es te casa preferida, 
por ser la mejor surtida 
en botines y zapatos. 


Para hacer un buen regalo 
vdte á Sienra sin dudar, 
porque Sienra, en su Bazar, 
nunca tuvo nada malo. 


&u martillo ha demostrado 
que, de todos los que hay, 
es el mas afortunado, 

Í mes con ¿i ha rematado 
a mitad del Uruguay, 


SI Le dice un bebedor 
que en la casa de Orejuela 
no existe el vino mejor, 
le puedes decir, Lector, 
que se lo cuente ásti abuela 


Fotografía Inglesa 


Peluquería 

U 18 ue ¿DUO NÚM. 5 
Nadie á pelar le aventaja, 
y afeitando es un artista, 
que al filo de su navaja 
no hay pelo que se resista. 


Z abala 154 

Llevó el martillo á Maeso, 
en campana provechosa 
y no les digo otra cosa, 
porque es bastante con eso, 


Finco» 176 

Fotografía especial, 
en que se cópía 4 la gente, 
tan perfeetísimámente* 
que parece natural. 


Empresa de Encomiendas 

CBuntTO £07 

La Empresa que te presento 
te ruego, lector, que atiendas, 
porque hace las encomiendas 
con la rapidez del viento. 


Procurador y Rematador 

COLON NÚM, 148 

Procura y remata 
con habilidad; 
por eso es que tiene 
popularidad. 


25 de Maya 370 

Pasteles y con Atura 
y dulces de los mejores; 
en esta casa, señores, 
es todo vida y dulzura. 


■jHuuit&íWíir^f 


CALLE RINCON 131 


Desde la princesa altiva 
d la que pesca en ruin barca 
todo, este libro, lo abarca. ' 
¿Habrá quien no se suscriba 
por el precio que se marea? 


Marcedes (r. q.)| 

Centro narasusericion \ 
de diarios,—librería £ 

taller de encuadernación, 

¡y además papelería. 

iCasi un Larousse en acción 


Treinta y Tres 2ffi 

El que rfjé La industrial 
es, como saben, señores, 
el Capitán General, 
de nuestros rematadores. 


Jbicuy 257 

Remata Indistintamente, 
todo lo que el gremio abraza, 
pero muy especialmente, 
los animales de raza. 


Oficina: 18 de Julio 


Suenes Aires frente á Solía 

Nunca dijerlr podrá 
con facilidad usté, 
sino toma del café 
que sirve el Tupí-Nambá, 


Asunción ( Aguada) 

Me comprometo á probar 
que mejor que esta cerveza 
no la ha tomado Su Alteza, 
el Príncipe de Bturnar. 


Dentistas No ríe-americanos 

cámaras 153 

Gracias á lo* especíales 
estudios de Princo é HUI, 
pueden comer mas de mil 
con sus dientes naturales 


Bacacay 7 

Se pueden lograr tres fines 
en esta casa, lector: 
beber bien, fumar mqjor, 
y lustrarse los botines. 


© Biblioteca Nacional de España